
Del átomo ala célula, de la célula al tejido, del tejido al órgano, un submundo detrás de otro submundo, espejos reflejándose a sí mismos eternamente sin fin alguno, masa corpórea, pesada y gelatinosa; fluidos que exhalan humores putrefactos y hediondos, lúdicos movimientos de sebáceas estructuras casi perfectas pero ocasionalmente enfermas, vellosidades desagradables creciendo y creciendo mientras exhalamos los mas impúdicos alientos y los mas repulsivos sonidos, todo esto unido en el mas noctambulo ser, todas estas concepciones físicas , orgánicas y mucho mas atribuciones son parte de la gran masa corpórea pensante la cual se auto nombra : ser humano.
Mentiría al negar o dejar pasar nuestras grandes victorias como especie natural, las cuales nos han llevado a sobrevivir en principio a los grandes retos que la naturaleza nos ha puesto, así como hacer de esta la más contestataria esclava. Nuestras atribuciones como ser humano van más allá de los simples y comunes instintos animales, aunque deliciosos y placenteros para alguno de nosotros; o placeres que en cuyo momento el Marqués de Sade calificaría como actos de libertinaje. Uno en ocasiones se pregunta el porqué de suprimir y negar nuestras necesidades más vernáculas, nuestros instintos más primitivos y esenciales, será acaso que nos negamos a la naturaleza de las cosas, de la vida; a ser parte y caso de ella “oh niños rebeldes que han negado a su madre por el capricho de seguir otro destino”, y cual sería ese otro destino que no fuera la naturaleza sino su antítesis: la artificialidad; la voluptuosa Venus querida y adorada madrastra cuyo nombre nos encanta y acobija: la maquina.
Pero ¿qué es lo que antepone a esta amada y práctica madrasta (sustituta)? ¿Qué es lo que la hizo funcionar? ¿De dónde es su origen y quien la creo? , pues quien más sino la maquina orgánica, esa masa y fluido pensante, quien a su vez nace del vientre del ser más antiguo del espacio y tiempo. Solo este ser pensante pudo concebir la antítesis de las cosas , lo contrario de su origen, la dualidad de la significación , la obscuridad de la luz y el brillo de lo oculto; y es por ello que a su vez nace su más severo y apegado hermano llamado : libre albedrio o su fémina la libertad.
No es mi intención sumergirme y nadar en este inmenso mar de discusión acerca de la libertad y su esencia, solo eh de aterrizar y con todo su peso que le merece, la idea y el cuestionamiento más simple y vernáculo, la duda más instintiva que se nos ha dado, la terrible y pesada carga de una respuesta que no hemos encontrado a lo largo del tiempo: ¿Cuál es el camino correcto para el ser humano?
Pero sin duda alguna para resolver esta cuestión hemos de identificar y señalar el fin de ese camino, la gran meta, el glorioso objetivo, porque si bien es cierto, con el conocimiento del lugar a donde nos dirigimos es como hemos de escoger el camino indicado a nuestro objetivo. Es por ello que señalo y reclamo la principal cuestión, la esencia de la duda y esta es: ¿Cuál es el fin de la humanidad? Y el fin puede considerarse como el termino inevitable, o tal vez como máximo esplendor, el éxtasis, el orgasmo del humano, tal vez el momento en que el hombre sabrá que es lo que tiene que hacer y no existirá el horrible hostigador y verdugo mental del albedrio, el hombre será y ya.http://el%20humano%20.com/
Mentiría al negar o dejar pasar nuestras grandes victorias como especie natural, las cuales nos han llevado a sobrevivir en principio a los grandes retos que la naturaleza nos ha puesto, así como hacer de esta la más contestataria esclava. Nuestras atribuciones como ser humano van más allá de los simples y comunes instintos animales, aunque deliciosos y placenteros para alguno de nosotros; o placeres que en cuyo momento el Marqués de Sade calificaría como actos de libertinaje. Uno en ocasiones se pregunta el porqué de suprimir y negar nuestras necesidades más vernáculas, nuestros instintos más primitivos y esenciales, será acaso que nos negamos a la naturaleza de las cosas, de la vida; a ser parte y caso de ella “oh niños rebeldes que han negado a su madre por el capricho de seguir otro destino”, y cual sería ese otro destino que no fuera la naturaleza sino su antítesis: la artificialidad; la voluptuosa Venus querida y adorada madrastra cuyo nombre nos encanta y acobija: la maquina.
Pero ¿qué es lo que antepone a esta amada y práctica madrasta (sustituta)? ¿Qué es lo que la hizo funcionar? ¿De dónde es su origen y quien la creo? , pues quien más sino la maquina orgánica, esa masa y fluido pensante, quien a su vez nace del vientre del ser más antiguo del espacio y tiempo. Solo este ser pensante pudo concebir la antítesis de las cosas , lo contrario de su origen, la dualidad de la significación , la obscuridad de la luz y el brillo de lo oculto; y es por ello que a su vez nace su más severo y apegado hermano llamado : libre albedrio o su fémina la libertad.
No es mi intención sumergirme y nadar en este inmenso mar de discusión acerca de la libertad y su esencia, solo eh de aterrizar y con todo su peso que le merece, la idea y el cuestionamiento más simple y vernáculo, la duda más instintiva que se nos ha dado, la terrible y pesada carga de una respuesta que no hemos encontrado a lo largo del tiempo: ¿Cuál es el camino correcto para el ser humano?
Pero sin duda alguna para resolver esta cuestión hemos de identificar y señalar el fin de ese camino, la gran meta, el glorioso objetivo, porque si bien es cierto, con el conocimiento del lugar a donde nos dirigimos es como hemos de escoger el camino indicado a nuestro objetivo. Es por ello que señalo y reclamo la principal cuestión, la esencia de la duda y esta es: ¿Cuál es el fin de la humanidad? Y el fin puede considerarse como el termino inevitable, o tal vez como máximo esplendor, el éxtasis, el orgasmo del humano, tal vez el momento en que el hombre sabrá que es lo que tiene que hacer y no existirá el horrible hostigador y verdugo mental del albedrio, el hombre será y ya.http://el%20humano%20.com/


No hay comentarios:
Publicar un comentario